Siempre que hablo con productores o técnicos aparece la misma duda: ¿qué resolución de imagen es la más útil? La verdad es que depende de lo que quieras lograr.
Baja resolución (satélites gratuitos) → Es como ver el mapa desde muy arriba. Sentinel‑2 o Landsat sirven para ubicarte, clasificar el terreno y tener una idea general del rendimiento.
Resolución media (satélites comerciales) → Un poco más cerca. Satélites como Maxar permiten seguir el vigor, detectar estrés nutricional y dimensionar daños. Pero todavía no llegamos a planta por planta.
Alta resolución (drones de mapeo) → Aquí entran en juego los drones. Ya se ven las hileras de cultivo y la textura del dosel. Con esto puedes mapear densidad y generar modelos de rendimiento por zonas. Aunque todavía falta el detalle fino.
Ultra alta resolución (a nivel de hoja) → Aquí es donde todo cambia. Con drones de bajo costo logramos imágenes súper detalladas para analizar hojas, medir y contar plantas, detectar estrés temprano y aplicar insumos con precisión quirúrgica.
En Manglar construimos sobre la ultra alta resolución: es la verdad de campo detrás de todo lo que hacemos, incluidos nuestros modelos satelitales. Al final, la resolución define el valor que sacas de los datos.