Para Elizabeth Hernández, gerente de Planeación de Agave en Casa Sauza, el primer problema que resolvieron los drones no fue técnico, sino de personas. Sauza llevaba el control de sus 30 millones de plantas de agave con dos cuadrillas de 20 trabajadores que recorrían los campos dos veces al año contando planta por planta, y cada vez menos gente quería ese trabajo. Como lo cuenta Hernández:
Es un trabajo muy pesado, hay que imaginarse los 40 grados de calor en Nayarit e ir contando agave por agave, [verificar] que las plantas siguen ahí, que no están dañadas.
Un dron puede sobrevolar un campo y fotografiarlo. Distinguir un agave de la maleza o de una piedra es otra cosa, y ninguna herramienta disponible lo hacía. Sauza necesitaba una hecha para el agave.
Ahí entró Manglar. El equipo entrenó un modelo de IA para reconocer el agave azul en imágenes de dron, y Sauza se convirtió en el primer cliente de agave de Manglar. Germán Medina, CEO de Manglar, recuerda cómo empezó:
Ya teníamos experiencia con cultivos en Colombia, lo que hicimos [para Sauza] fue construir un modelo de inteligencia artificial para el cultivo del agave. Fue el primer cliente con quien trabajamos en agave.
Pronto contar no fue suficiente. La maleza le resta peso a las plantas en cada etapa de su ciclo de seis años, así que los modelos aprendieron a mapear las zonas con maleza y a señalar plantas enfermas o con plaga. Hoy esos mapas guían a los drones para aplicar herbicida solo donde hace falta, en lugar de aplicar en todo el campo con bombas de espalda o avionetas.
Hoy Sauza cuenta cada dos meses el agave del 60 % de sus campos, con la meta de llegar al 90 %. Sus ingenieros ven cada campo en una plataforma digital a la semana siguiente del vuelo, y planean desde ahí. Hernández da un ejemplo de lo que hoy pueden decir sus ingenieros:
Ahora ya sé que en ese cultivo hay maleza, enfermedades, agave marchito… entonces en mi próximo plan semanal voy a incluir la solución de este problema.
Como cada planta se sigue contra metas anuales, Sauza no espera seis años para ver cómo resultó un cultivo: ya puede proyectar cómo responderán sus campos a la demanda de tequila con años de anticipación. Lo que empezó como respuesta a la falta de mano de obra hoy es parte de cómo planea la empresa. Como lo resume Hernández:
Los resultados no los veré al final, sino año con año, y eso nos permite tener un plan.
Basado en el artículo de Zacarías Ramírez en Fortune en Español, abril de 2020.