Cada planta, desde que emerge
Cada planta se detecta desde sus primeras hojas y se sigue vuelo tras vuelo. Población, fallas y crecimiento se cuentan planta por planta en todo el campo, no se estiman con una muestra.
Tres piezas trabajan juntas: modelos que distinguen cultivo de maleza dentro del dosel, modelos satelitales calibrados con datos de dron y un asistente al que tus cuadrillas le preguntan desde el campo.
Green-on-green es distinguir verde de verde dentro de un campo en crecimiento: cultivo de maleza, una planta de su vecina. Los modelos de Manglar lo hacen planta por planta en imágenes de dron de ultra alta resolución, donde los índices y la resolución estándar solo ven verde.
Cada planta se detecta desde sus primeras hojas y se sigue vuelo tras vuelo. Población, fallas y crecimiento se cuentan planta por planta en todo el campo, no se estiman con una muestra.
Un índice de vegetación mide qué tan verde está algo, y la maleza también es verde, así que la lectura no te dice qué está creciendo. Los modelos de Manglar clasifican lo que ven: cultivo, maleza o suelo.
Con la resolución de un mapeo de dron estándar o de un satélite, una planta joven o un manchón de maleza se pierde en unos cuantos píxeles. La ultra alta resolución muestra la forma y la textura de cada hoja, el detalle que los modelos necesitan para distinguir plantas.
La maleza se separa del cultivo y se clasifica por tipo, hoja ancha o gramínea, incluso gramíneas dentro de un cultivo de gramínea como la caña. Cada manchón recibe el control que le funciona.
Las imágenes satelitales llegan a cada campo, cada semana, a bajo costo. Los modelos satelitales de Manglar aprenden de lo que nuestros drones vieron hoja por hoja, así que esa lectura frecuente y económica se vuelve una lectura con la que tu equipo puede actuar.
Los modelos satelitales se entrenan y validan con las imágenes de dron de ultra alta resolución de Manglar, analizadas hoja por hoja, no con etiquetas genéricas. Cada lectura se apoya en lo que el dron realmente vio en el campo, y eso es lo que la hace confiable para actuar.
Cada campo de tu inventario evaluado con las mismas imágenes, para saber cuáles recorrer, tratar o volar primero. El satélite lee campos, no plantas: el dron trae el detalle donde hace falta.
Lecturas semanales para las decisiones de la semana, y una vista mensual de cómo evoluciona cada campo a lo largo de la temporada. Cada lectura lleva su fecha y una alerta cuando las nubes interfieren.
Tus cuadrillas ya traen la herramienta: su teléfono. Preguntan sobre el campo con sus propias palabras y reciben la respuesta, con el mapa, justo donde están.
¿Qué lotes necesitan deshierbe esta semana? ¿Dónde están las fallas de este lote? Pregunta como le preguntarías a un agrónomo y recibe una respuesta directa, con el mapa.
Tus cuadrillas preguntan por WhatsApp, desde el teléfono que ya traen. Gerentes y agrónomos reciben las mismas respuestas en la app web, con los mapas completos.
Escribe la pregunta o dila en voz alta, con las manos ocupadas o con guantes. La respuesta llega en la misma conversación, lista para compartir con la cuadrilla.